PREMIOS y reseñas para empresas y EMPRENDEDORES que no valen nada.

La primera vez que pensé que los premios eran una memez fue cuando era niño.


Nunca fui un chaval que compitiera en actividades deportivas y jamás gané una medalla. El motivo de mi falta de interés en el deporte intenso no era otro que el hecho de crecer en un barrio en mi Leganés de infancia, en el que había una tienda de trofeos.


El día en el que mi “Yo niño” vio que los premios se podrían comprar, se me cayeron los palos del gallinero.


Menudo chasco.


La siguiente gran decepción fue cuando los Premios Óscar decidieron nominar a diez películas en lugar de cinco en la ceremonia anual de entrega de sus galardones.


Sentí en aquel momento que nos querían vender garrafón para que más películas tuvieran la etiqueta “Nominada al Óscar…” Te sorprendería la cantidad de bodrios que llevan esa etiqueta desde que se decidió cambiar el criterio y abrir la mano.


También te digo que el que Óscar se llevó Penélope Cruz por una película infumable del genial Woody Allen, aceleró mi desencanto sobre esos Premios.


Puedes seguir leyendo más en mi libro EDA: https://cutt.ly/IxEiMKT

AUTOR: Nacho Caballero.

Speaker y Formador experto en Storytelling, Motivación y Conciliación

0 vistas0 comentarios