Nacho Caballero

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EN CASA DE HERRERA, CUCHILLO DE PALO. Storytelling sobre publicidad.



Sucedió anoche viendo la televisión. Un anuncio de perfume para mujer y otro para hombre. Ella calificada como "buena chica" y él calificado como "chico malo". Le di un golpe a la tele para ver si era una interferencia y habíamos viajado a 1987, pero no. La tele no tenía culo, era plana... como el encefalograma de los creadores de esta campaña publicitaria.


Una vez más, fue mi chica la que me hizo ver lo disparatado de la difusión de unos estereotipos que tanto daño hacen a nuestra sociedad. Una actualidad, la de 2019, en la que podemos contar con varios dedos de la mano y de los pies, casos de asesinatos machistas mediáticos. Sin olvidar la discriminación permanente de la mujer en numerosos ámbitos sociales.


Por no hablar del enésimo año en el que no bajan, al contrario, sino que vuelven a subir las víctimas por violencia de género.

Mientras, ahí tenemos a Carolina Herrera publicitando en prime time que, con un tacón de aguja, las chicas tienen que ser buenas y que los chicos, simbolizados con un rayo que parece letal, tienen que ser malos. Laura Huelmo, Marta Del Castillo o Diana Quer forman parte del primer grupo y Bernardo Montoya, Carcaño y El Chicle son su réplica de bad boys. Ahora es cuando piensas que estoy sacando las cosas de quicio y poniendo a los pies de los caballos a una empresa que solamente vende perfumes.


Qué más tiene que pasar para que eliminemos los mensajes directos y, sobre todo, los subliminales por ser más sutiles, sobre modelos que huelen a naftalina y que, además, están sometiendo a nuestra sociedad a una espiral de violencia en la que parece que no hay fin.


De nada sirve que las empresas creen fundaciones para lavar su imagen, desgravar y presumir de Responsabilidad Social Corporativa. Le sugiero a los responsables de Carolina Herrera que comiencen por pedir perdón y retiren la campaña. También un tirón de orejas a los responsables de Autocontrol sobre la Publicidad y a los responsables de las cadenas de televisión donde se emiten este tipo de anuncios.


Mi hija Alma, de casi cuatro años, me dijo el otro día que quería ser Princesa. Escribo estas palabras porque mi esfuerzo personal no basta para cambiar los estereotipos. Hay que modificar el ecosistema entero para ampliar la visión de nuestros pequeños, que serán los adultos de la sociedad del futuro.


AUTOR: Nacho Caballero. Speaker y Formador experto en Storytelling y Motivación.


(las imágenes de este post pertenecen a la web de Carolina Herrera en la actualidad. Las puedes ver aquí)