EL PIN PARENTAL COMO MANDO A DISTANCIA. Storytelling sobre paternidad responsable.



Como siempre ha dicho mi madre: "éramos pocos y parió la abuela". Sirva este dicho de la sabiduría popular para ilustrar la polémica que se ha montado en torno a una medida que persigue una educación más allá de "a la carta".


La medida que promueve el partido de Abascal es para evitar la corrupción de menores que se produce en determinadas actividades escolares. Ante semejante insensatez: "dime con quién andas y te diré quién eres". Otra vez la sapiencia del pueblo, que no necesita ser salvado por sandokanes de medio pelo.


Lo peor de todo no son los promotores de la medida, sino que personas como Pablo Casado sigan quemando naves sin saber de lo que hablan. Porque cuando hablamos del "pin parental" estamos hablando de alterar los contenidos, dentro del horario reglado, que nuestros hijos van a recibir en un colegio que todos, más o menos, hemos elegido libremente. Esa matización la digo porque hay gente que acude a la educación pública porque no tiene más remedio.


Otras personas, como nosotros, elegimos la educación pública por convicción y coherencia.

También porque no queremos que nuestros hijos vivan una educación que está pasada por el filtro de la rentabilidad económica y de las fotos bonitas, en la que los que se descuelgan son un problema y en la que te añaden accesorios que tu hijo no necesita... a cambio de pagar un pastizal que te impide verlos crecer.


Pero ese es otro tema.


Si seguimos estirando el chicle de la estupidez entre padres y madres, que comenzó con las webcam en las guarderías de medio pelo, llegará un momento en el que podremos elegir un menú 100% personalizado para nuestros vástagos. Me imagino que te llega una alerta de que a tu hijo le han puesto ketchup en el comedor del cole y que tú eliges que la pongan quinoa en tiempo real. ¿Hasta dónde vamos a enredar con nuestros vástagos?


Llevo dos años dando una charla a los chavales de quinto y sexto de primaria en el colegio de mi hijo. Les hablo de que lo más importante es el amor, que ser diferente es una oportunidad para luchar por la vida que quieres, que no se dejen llevar por la inercia, que se alejen de las malas personas y se acerquen a las buenas, que hagan lo que les pida su corazón en alianza con su cabeza... porque será la única manera de que el día de mañana les contraten por ser ellos y sentir que tienen una vida propia y plena. Esa charla, que lleva el nombre de uno de mis libros, no sé si podré darla este año con el ambiente generado.


Lo que más rabia me da de esta polémica es lo que para mí representa Pablo Casado. Lo sé, qué hago hablando de política en Linkedin. No sé si lo sabes pero este 2020 he decidido eliminar a los gurús de la nadería y hablar de lo que me de la gana. Si quieres tips clonados y frases para niños de ocho años, te aconsejo que no sigas leyendo porque llega la conclusión.


Hay muchos padres que piden poder controlar todo sobre la vida de sus hijos. Suelen ser esos mismos padres que han delegado su cuidado, educación y formación en otras personas. Esos padres y madres que los ven crecer en pijama, que trabajan de sol a sol para que no les falte de nada, aunque les falten sus padres. Esos padres y madres de golpe en el pecho a los que se les llena la boca por TENER hijos, que son lo que más quieren y a los que cuidan personas por cinco euros la hora.


AUTOR: Nacho Caballero. Speaker y Formador experto en Storytelling y Motivación

Nacho Caballero

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Madrid. España.

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