DÍA 28. ¿Y si dejamos algunas cosas como están ahora? (Incluye versión podcast)




Me sucedió hace unos días. Fue en la entrada del Alcampo City que hay al lado de mi casa; mientras hacía cola por seguridad, leo un cartel que anuncia que, debido al coronavirus, el cierre del supermercado se adelanta a las 20:30. En ese momento, surge en mi cabeza este post que estás leyendo.


Excepciones que deberían ser la regla.


Fue entonces cuando recordé que, es en Nochebuena, cuando las empresas se vuelven majas en tropel para dejar que sus empleados puedan cenar con sus familias: una sola noche en todo el año para compartir mesa con sus seres más queridos. Ahora, en plena cuarentena, se considera excepcional una medida que está lejos de ser la razonable.


Digo esto porque las 20:30 me sigue pareciendo una hora tardía. Alguno me podrá decir que hay que adaptarse al que sale tarde del trabajo; al que obligan a calentar la silla, al ineficiente, al que marea la perdiz o a una mezcla de todo eso.


Deberíamos aprovechar para dejar de estar al servicio de las personas caóticas, de los turistas caprichosos y de todo aquel que atente contra lo más básico que estamos descubriendo que tenemos: a nuestros seres más queridos cerca, con los que tenemos derecho a compartir momentos bonitos.


Cuando el prime time se volvió razonable.


No soy de los que espere casi a las once de la noche para ver una peli que está disponible en plataformas de streaming. Sin embargo, me confieso fan de serie como Cuéntame que, desde hace años, termina de emitirse al filo de la medianoche. Esto también ha cambiado ahora.


Porque RTVE, la de todos y que es un servicio público, ha decidido que su programa estrella de la noche comience a las 22:05 con permiso de la, siempre intensa, Mónica López. El ente público ha generalizado de su horario de los fines de semana al resto de la semana.


Ahora permite que podamos ver nuestro "programa favorito" sin llevarnos a dos minutos de empalmar con el día de mañana.

Me pregunto si esta medida también es temporal. Si cuentan con que, como la gente no marea la perdiz en la oficina y no se come el atasco diario, cena con su familia y se sientan a ver la tele a una hora sensata para no convertirse en zombis al día siguiente; lo que les lleva a rendir poco, trabajar horas de más, llegar tarde a casa y vuelta a empezar.


Lo voy a dejar aquí, porque a base de escribir estoy cerrando un círculo vicioso que, ojalá, seamos capaz de romper entre todos.


AUTOR: Nacho Caballero.

Speaker y Formador experto en Storytelling, Motivación y Conciliación

Este post forma parte del proceso de escritura y publicación de mi próximo libro.



Nacho Caballero

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Madrid. España.

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