Nacho Caballero

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Salir de un grupo de WhatsApp. Cómo hacerlo

Actualizado: 12 de ago de 2019


Sucedió hace ya años. Mi chica hablaba con nuestros amigos comunes por teléfono y después de contarse la vida mutuamente, la persona que estaba al otro lado la decía una frase que todavía resuena en mi cabeza: “por Nacho no te pregunto porque veo que le va genial en las redes sociales”.


Eso puede explicar, en parte, por qué mi teléfono ha dejado de sonar como lo hacía hace años. Me llamaba un amigo o un compañero de cualquier actividad en la que estuviera involucrado. Podía ser para resolver una duda o bien simplemente para charlar… incluso para quedar a tomar algo.


Hace dos meses y medio mi vida en las redes sociales era de Vértigo… no tenía ni 1, ni 2, ni 3… sino 14 canales de comunicación con el exterior: 1 perfil de Facebook, 4 páginas en Facebook, 3 cuentas de Instagram, 2 cuentas de Twitter, 1 canal de Youtube, 1 podcast, 1 WhatsApp, 1 Linkedin.  Fue entonces cuando decidí que había que cambiar.


El 1 de febrero eliminé toda mi presencia en Facebook, en Twitter, en Instagram y en los grupos de Whats App.


Ya había probado medidas intermedias como borrar las Apps del móvil o bien ponerme horarios concretos para consultarlas, pero siento decir que nunca he sido muy disciplinado para según qué cosas. También había hecho lo de borrar mi perfil en Facebook y vivir esa prórroga de 30 días en la que si te vuelves a loguear, aquí no ha pasado nada.

Esta vez necesitaba algo definitivo, que me diera la sensación de que no hay vuelta atrás.

¿Por qué? Porque la calidad de mis relaciones humanas, de mi forma de expresarme, de leer textos que no fueran de 280 caracteres habían caído con estrépito. Casi al mismo ritmo que lo había hecho mi productividad.


Resultados del cambio


Tres meses y medio después me doy cuenta de que las cosas han mejorado mucho.


- He mejorado mi relación con las personas de mi entorno con las que tengo más afinidad


- Cada vez me cuesta menos leer artículos más o menos largos y por supuesto libros.


- Estoy abandonando la costumbre de leer en diagonal o en formato tuit.


- Mi productividad se ha disparado provocando sinergias tan interesantes como que este post fue originalmente una charla en Toastmaster y posteriormente será un episodio de mi podcast. Porque esa es una de las claves. Abandonar 10 canales de comunicación en redes sociales para que los 4 en los que todavía estoy tengan un sentido.


Me salí de varios grupos. Entre ellos el de Toastmaster; la organización de oratoria y liderazgo a cuyas sesiones acudo semanalmente. Fue algo que descolocó durante cinco minutos a más de uno. Ninguna de las posibles teorías que busquen tres pies al gato tienen sentido. Me salí y punto.


A partir de ese momento mis ganas de venir a las reuniones de los martes con mis compañeros de Toastmaster comenzaron a  dispararse, he hecho charlas muy potentes porque mi desconexión con el grupo durante la semana es total. Es como que lo pillo con más ganas. En cuanto a las relaciones personales se ha producido un fenómeno previsible. He estrechado lazos con las personas con las que tengo más afinidad y con las que tengo menos las cosas siguen igual: una buena relación de compañerismo que también tiene su valor.


Salir de un grupo significa que las relaciones se convierten en directas y de “tú a tú”. Mucho más nítidas y sinceras.


Si alguien ha sentido que mi salida del grupo era una llamada de atención o algo personal contra alguien, lamento el malentendido pero no era esa mi intención. Todo viene de más lejos, de antes de Toastmaster… y viendo el resultado de lo que me está provocando… creo que es una decisión que no voy a modificar a corto plazo.


Conclusión


En estos tres meses y medio he visto desde fuera cómo las redes sociales masivas han protagonizado artículos en prensa y siempre de forma negativa. Me he perdido todos los vídeos virales del momento… esos que apenas duran cinco minutos en la cresta de la ola. Siento que las redes sociales tienen un potencial maravilloso pero que mientras sigan permitiendo el anonimato y sobre todo, sigan siendo gratis, el producto seguiremos siendo nosotros… y en cierta forma un poco víctimas.


Porque vivimos dentro de la economía de la atención… y el combustible con el que funciona todo se llama “tiempo”... nuestro tiempo.


Gracias a todos por vuestra escucha y por regalarme estos cinco o seis minutos de vuestro bien más preciado. Os invito de corazón a que si queréis decirme algo sea de tú a tú… si es con una nota de voz mejor que con un mensaje, si es con una llamada, mejor que con una nota de voz… y ya si quedamos para charla en 3 dimensiones… estaremos recuperando de verdad nuestra naturaleza social.


AUTOR: Nacho Caballero. Speaker y Formador experto en Storytelling y Motivación.

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