CÓMO TRATAR BIEN A UN CLIENTE A PARTIR DE UNA VENTANA ATASCADA. Storytelling de técnicas comerciales

Actualizado: mar 3



De repente, no se podía abrir. Una de las ventanas del salón de nuestra casa, con sistema oscilobatiente, se quedó cerrada a cal y canto. Fue entonces cuando comenzó una aventura que refleja muy bien los diferentes perfiles de profesionales que, desgraciadamente, sigue habiendo.


Obviando el intento de que alguien en Youtube me arrojara luz, quiero comentar en este post las diferentes reacciones de los profesionales con los que me ido topando en este viaje hacia el arreglo de nuestra ventana.


1 . Tienda de barrio 1. Le comento lo que me sucede con la ventana mientras le muestro en mi móvil varias fotos y vídeos. Ni siquiera los mira. Me dice que serían 80 euros abrirla y otros 80 euros arreglarla. Sonaba a lentejas... lo tomas o lo dejas.


Este primer Torrente que me encontré no sabía que, en Youtube, me mostraban cómo abrir la ventana atascada por cero euros. F5 señor anticuado. Como no tiene web, te cuento que está en la Calle Andrés Mellado 65. Huye si pasas por delante.


2. Tienda de barrio 2. Mucho más empático, mira los vídeos de mi móvil y hace un diagnóstico erróneo; piensa que es el mango del cierre de la ventana y me consigue un repuesto. Compruebo en casa que no se trata de esa pieza y se lo devuelvo para recuperar mis 40 euros. A pesar de que el tendero me dijo que, en un futuro, cuando se me rompa ese mango, me vendrá bien tener ese recambio. Curiosa forma de intentar retener los 40 eurazos. No quiero ni pensar lo que esa pieza cuesta en origen.


En este caso estamos ante un buen hombre que, con la mejor de sus intenciones, no puso el cariño necesario para hacer un buen diagnóstico.


3. Habitísimo. Le cuento a esta web mi problema doméstico con la dichosa ventana. Me llega una oferta, le envío al profesional de turno las fotos y vídeos de la ventana atascada y cómo la he conseguido abrir, pudiendo ver lo que está roto y lo que no. Me comenta que serían 120 euros porque, al ser oscilobatiente, hay que cambiar todo el mecanismo para que eso siga funcionando bien.


El tiempo le iba a quitar la razón a este listillo de forma estrepitosa.


4. Tienda de barrio 3. El profesional que me atiende lo hace sin aspavientos, mirando con atención el vídeo y las fotos de mi móvil. Me pide que le lleve las piezas rotas y las que se han soltado para poder verlas en persona. Acto seguido, me comenta que intentará conseguirme la pieza rota y que me llamará en unos días.


Suena el teléfono. Tiene la pieza y puedo ir a recogerla. Me comenta que el resto de lo que le llevé no está roto, aunque lo parezca. Me explica cómo tengo que montar la pieza nueva y se ofrece a ayudarme si tengo alguna dificultad, ya sea con vídeo llamada o yendo en persona a mi casa. Me da una tarjeta en la que aparece su nombre: Marcos.

Me cobra 7 euros por la pieza. Como no llevo efectivo, me fía el importe hasta el día siguiente.

Llega el día D de intentar cambiar la pieza. Aparecen algunas dificultades que Marcos me soluciona al instante por WhatsApp, Gracias a él, consigo cambiar la pieza por completo en menos de 15 minutos, pifias incluidas, y la ventana funciona como el primer día. También el sistema oscilobatiente.


Conclusión: al día siguiente, le pago a Marcos 10 euros en lugar de los 7 acordados. Un 50% más de lo que me había pedido. Por su honestidad, por su enorme capacidad de escucha al cliente y por querer ayudarme por encima de todo sin pretender engañarme.


Toda una lección de gestión comercial en la que he pasado por intentos de engaño de 160€, 120€, 40€... hasta los 7€ convertidos en 10€ del bueno de Marcos.


AUTOR: Nacho Caballero. Speaker y Formador experto en Storytelling y Motivación

Nacho Caballero

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hola@nachocaballero.com

Madrid. España.

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