CÓMO SUPERAR el síndrome del IMPOSTOR


Era el año 2007 cuando abrí mi primer blog: manhattanontheblog era su nombre. Durante aquellos primeros años me convertí en una máquina de escribir a diario en ese blog. Tanto, que cuando nos fuimos Fátima y yo a París durante tres días… los lectores de mi blog me escribieron preocupados por si me había pasado algo.

El éxito involuntario fue tal… que comenzaron a llegarme invitaciones para ir al cine y a obras de teatro. Me estaba convirtiendo, sin saberlo, en uno de los primeros influencer. Ayudado por el hecho de que el número de bitácoras creadas era ridículo comparado con la situación actual.


No aprovechar la ocasión


Aquella no fue la primera vez que dejé pasar aquello sin hacer demasiado caso a lo que me estaba ocurriendo. Es como si, cuando descubro que algo funciona, tenga la tendencia a perder interés en eso.


No sé si cuadra con el Síndrome del Impostor o es que disfruto más del proceso que del objetivo conseguido. El caso es que, de un tiempo a esta parte, estoy corrigiendo esa actitud porque creo que me perjudica mucho.


En ocasiones he sentido que si hubiera continuado por determinados caminos, seguramente habría conseguido cosas mucho mejores que las que logré. Lejos de martirizarme con el tema, lo quiero compartir contigo por si te ayuda o compartes algo de este sentimiento.


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AUTOR: Nacho Caballero.


Speaker y Formador experto en Storytelling, Motivación y Conciliación

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